sábado, abril 19, 2008

Hace largo rato que el sol se ha ocultado. La pradera está húmeda. Una fresca brisa viene de los bosques. Algo desconocido me rodea y me contempla pensativamente. ¡Cómo! ¿Vives todavía, Zaratustra? ¿Por qué? ¿De qué? ¿Adónde vas? ¿Adónde? ¿Cómo? ¿No es una locura vivir todavía? ¡Ay, amigos míos! Es la tarde que se pregunta en mí. ¡Perdonad mi tristeza! Ha llegado el atardecer. ¡Perdonadme que el atardecer haya llegado!